Sabor que nace del corazón del pueblo dominicano
Todo comenzó con una idea sencilla, pero poderosa: llevar a la mesa dominicana un producto que supiera a hogar. Que no necesitara explicarse, porque su sabor ya lo dice todo. Así nació Productos Jato, inspirado en esas cocinas humildes donde una lata bien preparada se convierte en banquete, y donde lo sencillo se transforma en especial.
Desde el principio, sabíamos que no queríamos ser una marca más. Queríamos ser parte de la vida cotidiana de nuestra gente. El sabor detrás del locrio de un domingo familiar, el almuerzo rápido de la trabajadora que llega a casa a mitad del día, o la cena improvisada del colmado de la esquina. Nuestras sardinas y atunes no son solo prácticos: son nutritivos, sabrosos y profundamente nuestros.
Con ingredientes seleccionados y procesos cuidados, cada lata de Jato está pensada para rendir, alimentar y satisfacer. Pero más allá del alimento, hay algo que nos mueve: el orgullo dominicano, ese que se siente cuando se cocina con amor, con creatividad, y con el deseo de dar lo mejor, incluso cuando hay poco.
Gracias a nuestra alianza con Kardisa, hoy llegamos a cada rincón del país. Desde los supermercados en la capital hasta los colmaditos de los pueblos más lejanos. Porque donde hay una cocina dominicana, hay espacio para una lata de Jato.
Somos más que conservas. Somos historia, sabor, cultura y comunidad. Somos el toque criollo que nunca falta en la mesa. Somos Productos Jato.